Persona Notable – Paul J. Riordan

paul-j-riordan-para-todos-magazine-profile-2Educador apasionado y generoso, se ha dedicado a capacitar jóvenes hispanos estudiosos, para que accedan a universidades prestigiosas donde se están destacando.

 

Paul J. Riordan, presidente y fundador de Achievement Institute of Scientific Studies, AISS (Instituto de Logros de Estudios Científicos, por sus siglas en español), administrador y profesor retirado del distrito escolar de Santa Ana donde trabajó por más de 38 años, ofrece a estudiantes dotados, de bajos recursos que cursan el segundo año de escuelas de Santa Ana, un programa de dos años altamente efectivo, de exploración de carreras en ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas, STEM (Science, Technology, Engineering, and Mathematics, por sus siglas en inglés), y acceso a universidades. Cien por ciento de los alumnos se gradúan, tienen un GPA de 3.5 o más alto, y son aceptados en las universidades más reconocidas del país. Edgar Sánchez, alumno de una escuela de Santa Ana, da crédito a AISS por su éxito académico, está terminando un doctorado en MIT en Ingeniería Biológica, con el fin de dedicarse a la investigación del tratamiento contra el cáncer. La creciente escasez de estudiantes en carreras de STEM hacen de AISS una organización esencial para capacitar a los hispanos menos privilegiados pero dedicados al estudio y darles una carrera altamente necesitada y redituable, ayudando a la vez, a que nuestro país siga siendo pionero de la tecnología en el mundo.

 

 

Esta fascinante historia comienza con una pregunta cándida pero aventurera: ¿Dónde vamos?

 

Paul Riordan terminaba de graduarse de la escuela de posgrado, con una Maestría en Administración de Empresas, MBA (Master of Business Administration, por sus siglas en inglés). Al poco tiempo se casa y con una tarjeta de crédito compra un atractivo convertible con el que junto a su esposa, resuelve conocer ciudades, lugares remotos y bellos parques del país, según su interés o el de su esposa, sin límite de tiempo ni de ningún compromiso que los hiciera cambiar de rumbo.

 

¿Dónde vamos? fue su pregunta, y con motor en marcha comenzaron su aventura a la deriva por todo el país. Llegan a Yellowstone a pedido de su esposa, y sin tener ninguna idea de adónde seguir, visitan San Francisco, Yosemite, San Diego, y Orange. Ninguno de los dos tenía mucho dinero, no estaban trabajando pero cuando llegan a California, ella toma un empleo muy pronto y Paul recibe una propuesta para trabajar en una empresa en Connecticut. Pero Paul que había nacido y vivido toda su vida allí, lugar muy atractivo con mucha historia, no quiso regresar.

“Un día leo en un diario un pequeño anuncio que decía, ‘se necesitan maestros, $20 al día, si tiene credenciales tome el examen’. Me presenté para el examen, lo pasé y me emplean en una escuela que estaba cerca de donde vivíamos. Habían muchas oportunidades en el Condado de Orange, me preguntaron en qué ciudad querría trabajar pero no conocía a ninguna, me daba lo mismo Anaheim, Huntington Beach, pero elegí Santa Ana, todos los letreros estaban en español allí, me encantó eso, así que acepté el trabajo”, dice Paul contento.

 

Paul, ¿habla español?

Nunca aprendí español, sólo las ‘malas palabras’. Cuando comencé a trabajar en las escuelas en Santa Ana, el 94 por ciento eran gringos, y otros pocos, mexicanos y asiáticos pero cuando me retiré menos del 1 por ciento eran negros y caucásicos (de la raza blanca originaria de Europa). Y cuando me retiré de la escuela el 95 por ciento eran hispanos, el 4 o 5 por ciento asiáticos. Para mí todas las personas son iguales y he tenido chicos académicamente muy buenos y prometedores. Un día un estudiante hispano se me acerca y me dice que yo era “el jefe”, me gustó mucho su ocurrencia.

 

¿Tiene algún recuerdo especial mientras enseñaba en las escuelas?

Tuve un estudiante hispano en la escuela secundaria Santa Ana, muy brillante, que desaparece un par de semanas así que fui a la consejera a preguntar si sabía algo de él, ella lo encuentra en una lista larga y confirma que estaba ausente desde hacían dos semanas. Pedí el nombre completo del alumno y su dirección, “yo lo buscaré”, le dije, “es mi interés personal”. Vivía en un departamento de Santa Ana y el administrador del edificio me dijo que la familia se había ido, dos o tres semanas atrás porque su papá había muerto y que él estaba trabajando. Una semana después, haciendo lavar mi auto y lo vi allí. El fue quien me llamó El Jefe. Con emoción nos pusimos a hablar y le pregunté: ¿te gusta este trabajo? “Lo necesito para mi familia”, contestó. Yo tengo una idea, te consigo otro que te pague más que éste pero debes volver a la escuela, ¿aceptas?. “Sí, dijo. Hablé con un amigo que tenía un estacionamiento de autos en Santa Ana, le comenté de este chico y le pedí trabajo. Lo emplearon de 3:30 pm a 11:30 pm, horario que no estaba permitido por ley, los chicos de la secundaria no pueden trabajar después de las 7 de la noche. Pero a mí no me importó respetar esa ley. Este chico tenía que ¡mantener a su familia! A esa regla que la respeten otros pero no los pobres. Acá importaba sólo ¡la comida, los niños y la ropa!

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“Siete años después, estaba en mi aula con mis alumnos y alguien se asoma a la puerta, un joven muy apuesto vistiendo un traje de tres piezas, hermosos zapatos negros, muy bien peinado. La clase estaba terminado así que despido a los alumnos, él se acerca, y me pregunta, ¿me recuerda? ¡Sí! le respondí con sarcasmo, ¡tengo sólo 150 chicos por día y apenas recuerdo mi propio nombre!. El me dijo, El Jefe. Con inmenso orgullo se sentó y me contó su historia. Había sido admitido a la Universidad de California Los Angeles, UCLA, y luego siguió en Berkeley donde se recibió de abogado”, dice Paul.

 

Paul había pensado mucho en él y sintió que seguramente habían muchos hispanos en la misma situación y deseó hacer algo más por ellos. Además, veía que su país estaba encaminándose hacia una crisis difícil de escapar. Como administrador y profesor en el sistema escolar de Santa Ana por muchos años, Paul vio cambios alarmantes. EE.UU. solía ser líder mundial en áreas de las ciencias, ocupaba el 8vo lugar entre un total de 10. Hoy en día, está en el 21avo y ocupa el 19avo en matemáticas. Recuerda lo que el libro “El Mundo es Plano”, de Thomas Friedman pronosticaba como el peor problema que el país iría a enfrentar: la falta de técnicos estadounidenses. A Paul lo operan en Kaiser algún tiempo atrás por un problema de columna y se alarma al ver que enfermeros, médicos y técnicos eran todos extranjeros. Thomas Friedman también afirmaba que Boeing Corporation había contratado a 1500 ingenieros rusos para diseñar sus aviones comerciales 777. Miles de empresas estadounidenses están formadas por tecnólogos extranjeros. ¿Quién los reemplazará cuando regresen a sus países para que EE.UU. pueda seguir siendo el líder industrial del mundo? Un grupo técnico bien formado necesita mucha educación. Con esa preocupación y su confianza en la capacidad de los jóvenes hispanos, dedica todo su conocimiento y energías a crear un instituto que pudiera palear en parte, este déficit peligroso de falta de profesionales bien preparados.

 

Paul se retira en 1992 de las escuelas y comienza a planificar una agencia que pudiera cambiar la vida de muchos jóvenes hispanos, prepararlos para carreras de STEM y guiarlos a universidades para que logren un título y una carrera gratificante y beneficiosa. Trabaja solo, busca profesores de español, escuelas, y en 1997 crea AISS, una corporación sin fines de lucro. En 2001 lanza su programa piloto en donde Edgar Sánchez se encuentra entre sus primeros alumnos. En 2009, felizmente a Debbie Wells le interesa el concepto del instituto y quiere saber más sobre su programa. Paul admite que desde que Debbie se incorpora a AISS como su directora ejecutiva, ha hecho el programa mucho mejor y más completo, ahora Paul se concentra en recaudar dinero a través de becas y de donaciones privadas.

 

Debbie desea que los alumnos se sientan parte del lugar que les brinda la mejor educación, en el área que quieran estudiar, no sólo ir a la mejor escuela o al lugar que les quede más cerca de casa. Y primero que nada, deben saber qué intereses tienen, porque hay muchas ramas de ingeniería, doctorados, científicos, tecnología, matemáticas. Algunos dicen, ‘me gusta la ciencia, pero no estoy seguro qué rama tomar, quiero ser biólogo marino’. Otra estudiante quería ser ingeniera pero a medida que se informaba más, descubría que lo que le interesaba era el medio ambiente. Y se da cuenta que a través de la biología marina estaría involucrada con el medio ambiente. Ella está ahora bien encausada, y podría asistir a Santa Ana College, pero ¿no sería mejor ir a una escuela que ya esté enseñando específicamente lo que ella quiere estudiar? Por eso son tan importantes programas como éstos que les dan la oportunidad a los alumnos de comprobar si sus intereses coinciden con la escuela que eligen y evitar perder el tiempo o peor aún, que se frustren y abandonen los estudios.

 

Debbie, ¿qué opina sobre los estudiantes hispanos?

La graduación de hispanos en general es muy baja y nosotros tratamos de averiguar por qué sucede esto y nos asegurarnos que si un estudiante quiere ser un ingeniero del medio ambiente o un científico, o un nano técnico, nos deje guiarlo hacia la escuela adecuada. Estos chicos pueden ingresar a cualquier colegio, son brillantes. Conocí a una joven que hablaba español muy bien que se especializó en estudios hispánicos. Yo le pregunté por qué eligió esa carrera y me respondió que quería saber más español. Pero ella jamás se había preguntado si encontraría trabajo después de recibirse. Por eso yo insisto que elijan ciencia, matemáticas, para conseguir un trabajo después de recibirse. Y si quieren mejorar el español, que tomen esa carrera mientras ya tienen un trabajo asegurado. Elegir una carrera debe ser una elección inteligente. Deben informarse que hay cientos de títulos para ingeniería, deben saber qué clase de ingeniero quieren llegar a ser. Termino de leer un documento de dos páginas sobre las ramas de ingeniería que hay, ¡yo no sabía que hubieran tantas! Mi función en este instituto es exponer a los alumnos a las diferentes carreras, que estén bien informados para que tomen una decisión acertada sobre la universidad donde recibirse.

 

Paul, ¿tiene algún relato interesante para compartir?

El caso de Edgar Sánchez es una inspiración. Edgar sabía desde pequeño que quería estudiar matemáticas o ciencias, pero su condición económica lo hacía muy difícil a pesar de su determinación y talentos. Se graduó de la secundaria a los 25 años, y fue uno de los cuatro académicos más destacados en graduarse de la clase 2003 de AISS. Estudió en Santa Ana College y en la Universidad de Davis recibiéndose a los 40 y el 6 de junio de este año, a los 50, logró su doctorado en Ingeniería Biológica. Vino a visitarnos en febrero y nos sorprendió con la noticia de que se había comprometido y trajo a su novia para presentarla. Una mujer encantadora, graduada de Harvard. “Yo soy mexicoamericano y tengo una familia extensa, nos reunimos siempre los fines de semana, pero mientras estudiaba dejé de hacerlo porque quería estudiar. Nadie en mi familia lo entendía”, dijo Edgar.

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Cuando Edgar comienza en AISS en el 2001, era un joven tímido que sentía gran interés en la ciencia y las matemáticas. Luego de cursar el programa, UC Davis lo acepta, y le ofrecen la beca UC Regents, la más prestigiosa que cualquier universidad de California puede otorgar a un estudiante. “Mi experiencia universitaria fue enriquecida por mi participación en AISS”, dijo Edgar. Termina su B.S. en Ingeniería Biomédica con un 3.90 GPA, el nivel más alto de su clase, y asiste a tres conferencias de investigación de pregrado para presentar su tesis. Fue regente catedrático; miembro de la sociedad de honor de ingeniería – Tau Beta Pi; recibió una beca presidencial de Pregrado de la Vice-Provost para conducir su propia investigación; ha aparecido 11 veces en la Lista del Decano; y actúa como asesor académico en ingeniería biomédica. Además, ese departamento lo seleccionó como el mejor investigador de pregrado y le entregó el premio “Baskin and Lydia Investigador de Pregrado”, de la Universidad de California, Davis. Asistió al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Ingeniería Biológica para el programa de doctorado. Está alcanzando su meta de tener un día su propio laboratorio de investigación. “UC Davis, junto con AISS me han proporcionado esta vía – simplemente porque entendí la aplicación de las matemáticas y la ciencia a una edad temprana. He tenido suerte al prepararme en AISS para sacar el máximo provecho de mi educación superior. Mi deseo sigue siendo el catalizador que impulsa mi pasión para perseguir mis sueños y aspiraciones en las ciencias”, dice Edgar.

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Debbie, ¡este programa cambia vidas! No sólo los prepara para el colegio sino les cambia todas sus perspectivas!

Así es, y haciendo una investigación sobre familias que viven en extrema pobreza en el país, encontré a Santa Ana encabezando la lista por 10 años ya. Y me pregunto, si hay programas y programas por mucho tiempo, ¿por qué aún estamos en el fondo? Cuando hablamos a los chicos, hablamos de cambiar a sus familias también, porque por la cultura ellos son muy unidos y todo lo hacen juntos sin interactuar con otras personas. Y yo les doy un ejemplo en la clase, “en esta clase todos tenemos ideas, muy pronto todos vamos a tener la misma idea porque sólo somos nosotros, así que nunca se va a aprender más que lo que esa maestra inteligente enseñe en la clase y no se va a tener más ideas que las que hay en esta habitación. Para crecer tenemos que ir afuera de la clase, estar con otra gente, aprender otras cosas y después volver para enseñar lo aprendido, para beneficio de los demás. Antes de estar en este programa yo era mentora de chicos hispanos, y vi como sus padres no quieren que sus hijos se vayan fuera de sus casas, del estado, o a la costa Este, pero hay colegios allí que son los que dan el dinero para que sus hijos se eduquen.

 

La gente de la misma etnia, religión o tendencias se asocian porque es una inclinación natural humana, ¿qué nos dice Paul al respecto?

Sí, y tiene sentido, pero estamos tratando de sacar la naturaleza fuera del proceso. Los mexicanos van a querer estar en Cal State Fullerton, Long Beach, ellos quieren estar donde están todos los suyos. Lo mismo pasa con los católicos, cuando yo iba a la universidad, teníamos el Club Católico Newman en donde todos nos congregábamos. Pero viendo que así no se podía avanzar, nosotros tratamos de romper esa cadena. Acá tratamos de enseñar desde cómo se debe dar la mano a alguien que nos presentan, de la forma que lo hace el resto del mundo y no como lo hacen ellos. Y que deben mirar a los ojos de esa persona cuando estrechan su mano.

 

Debbie nota cómo estos consejos están dando resultados positivos en los alumnos, y cuenta que una de sus alumnas que estudia en Chapman University eligió ir a Irlanda para sus estudios en el extranjero. Algo totalmente nuevo. “A la escuela traemos profesionales de distintas carreras, para que hablen con los chicos y es increíble cómo asimilan toda esa información y conocimientos que imparten”, dice con orgullo.

 

¿Cómo las familias o jóvenes se informan sobre AISS?

A través del distrito escolar de Santa Ana, salimos recién de una reunión con el superintendente, y tenemos reuniones regulares con directores y coordinadores de cada escuela. Los coordinadores son los encargados de presentar nuestro paquete de inscripción y nos ayudan a reclutar a estudiantes en base al criterio de AISS, tienen que estar asistiendo al grado 10, tener no menos de 3.5 GPA (en promedio tienen 4.2), y estar en el programa federal de almuerzo para asegurarnos que corresponden a alumnos de bajos recursos; los padres tienen que firmar la inscripción también. Aproximadamente tenemos cuatro alumnos por escuela, y los seleccionamos en una entrevista con un panel de tres o cuatro personas, compuesto por miembros de nuestra junta o algunos empresarios asociados a la organización. Tenemos alumnos de Anaheim también. Hay 125 escuelas secundarias, pero sólo podemos aceptar a un número muy bajo de alumnos por no contar con el dinero necesario para incluir a más estudiantes brillantes en nuestro programa. Por eso necesitamos el apoyo de más personas u organizaciones.

 

Paul confiesa que dos años atrás lloró por no poder aceptar a todos los alumnos que la escuela matriculó por equivocación. “Eran 37 brillantes alumnos y sólo teníamos dinero para 20. Resolvimos admitir a los alumnos cuyos padres vinieran a la cita”, dice Paul.

 

Debbie dice, “tenemos 24 estudiantes académicos en el programa, son 119 incluyendo a los alumnos que ya han egresado y cinco alumnos que son de afuera del distrito escolar y que escucharon del programa, no podíamos tomarlos pero insistieron tanto que los aceptamos como alumnos internos, vienen a todas las clases, hacen todas sus tareas, asisten a 183 horas académicas por año. Además de las clases que toman en sus escuelas, muchos de los alumnos están hasta la medianoche para poder terminar sus tareas. Recientemente, algunos colegios privados están pidiendo una aplicación extra para saber más sobre la parte académica del alumno y nosotros les recordamos que incluyan las 183 horas de estudios que hacen en AISS”.

Paul añade: “Acá vienen consejeros de finanzas para que los chicos sepan que cuando vayan al colegio podrán aplicar para un préstamo el que devolverán una vez graduados, sabiendo que eso lo lograrán pronto por tomar carreras en STEM. Además el interés de esos préstamos es muy bajo, está entre el 2 y 3 por ciento. Pero algunos usan ese dinero para otras cosas y se endeudan antes de graduarse o eligen estudios en artes liberales, carreras muy difíciles de conseguir empleo una vez recibidos”.

 

 

Debbie nos informa que el programa del primer año se llama “Carrera de Concientización Stem”, traemos la industria al aula y los llevamos a distintas empresas para que los alumnos vean cómo se trabaja en esas áreas; el segundo, “Preparación para la Universidad”, en este momento y durante todo el verano estaremos trabajando con el “Plan de Educación de Negocio”. Y durante el año, los alumnos trabajan con ingenieros espaciales jubilados, y hacen muchos ejercicios de matemáticas, deben diseñar y construir para luego ser evaluados; los preparamos para las pruebas SAT y ACT; trabajamos con una doctora de UCI, Dr. Debra, una semana ella viene al instituto y la otra los alumnos van a UCI a trabajar en el laboratorio. Y en marzo empezamos a entrevistar a alumnos nuevos para la próxima clase”.

 

Esta organización ha estado generando milagros desde su creación basada en su misión de ayudar a estudiantes humildes para que accedan a una educación universitaria en carreras de ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, STEM.

En la clase 2003 se graduaron nueve académicos los que recibieron 17 cartas de universidades aceptándolos. Cuatro de ellos fueron alumnos sobresalientes, Edgar Sánchez, Gloria Alday, Jennifer Vargas y Nada Soeun. Habían muchas cosas en común entre ellos. Antes del programa no sabían por dónde empezar ni mucho menos qué estudiar o si podrían asistir a alguna universidad. Por sus apasionantes historias fueron aceptados al programa AISS y después de completarlo lograron ser aceptados a las universidades más importantes del país. Hoy día son profesionales destacados y líderes en la carrera que eligieron y atribuyen sus logros, en gran parte, a AISS y a su fundador Paul Riordan. Y estas historias de éxito se repiten con los hispanos que se graduaron en la Clase 2005, fueron 13 académicos los que recibieron 57 cartas de aceptación de universidades destacadas; en la Clase 2007 fueron 19 con 103 cartas de universidades aceptándolos; en la 2009, 20 con 115 cartas de aceptación, en la 2011 fueron 18 académicos y recibieron 152 cartas de aceptación de universidades y en la Clase 2013, 20 académicos recibieron 159 cartas de aceptación a universidades.

AISS, su fundador, directora y otros colaboradores se han dedicado a que cada uno de los estudiantes que entran en su programa sean verdaderos triunfadores. AISS demuestra hechos concretos de éxito y de cambio radical en la historia de estos jóvenes talentosos quienes aceptan las reglas de estudio intenso que AISS exige, para conquistar el fruto invaluable, infinito de una vida personal y profesional digna y ejemplar.

 

Para que estas historias de éxito sean más frecuentes y más jóvenes talentosos puedan asistir a AISS y triunfar, necesitamos su apoyo, visite www.aissfoundation.com y ofrezca su colaboración en la capacidad que pueda. Con su aporte, tendremos más historias inspiradoras, los resultados serán aún más brillantes para muchos más estudiantes, sus familias, nuestro condado y el país entero.

www.aissfoundation.com

 

 

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